Zanfona

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Es la zanfona un instrumento de cuerda frotada, con un número de cuerdas variable, en el caso de los ejemplares localizados en Asturias cinco: tres melódica y dos bordones.

La frotación se hace con una rueda de madera, incrustada en la caja de resonancia, que está unida a una manivela (rabil)que sobresale por un extremo de la caja. En el lado opuesto se encuentra el clavijero con unos tornos para tensar las cuerdas, y en medio de rueda y clavijero lleva un teclado incorporado a una caja por la que pasan las cuerdas melódicas, de manera que al presionar alguna de sus teclas esta incide sobre las cuerdas variando su sonido.

Las cuerdas que no pasan por el teclado no alteran su sonido, por lo que dan una nota continua, haciendo la función de bordones.

Para tocar el músico coloca el instrumento en el regazo, bien sujeto a la cintura de manera que mientras con la mano derecha gira la manivela con los dedos de la izquierda presiona las teclas para producir las melodías.

Es la zanfona un instrumento netamente occidental, cuyos antecedentes pueden encontrarse ya en el s. X, concretamente en el organistrum.

Medía el organistrum entre 120 y 190 cm. según cálculos, pues no se conserva ningún original, y las únicas referencias que tenemos están esculpidas en la piedra o en algunos documentos de la época. La representación más conocida está en el Pórtico de la Gloria en la catedral Compostelana, pero también pueden verse ejemplos en el palacio Arzobispal en la propia ciudad de Santiago, en la Catedral de Ourense, en la Colegiata de Santa María en Toro (Zamora), en la Iglesia de Santo Domingo en Soria y en la fachada norte de la iglesia de San Miguel en Lizarra, en este caso dos; todos ellos del s. XII. También hay representaciones gráficas en el Códice de St Blasen, en el Hortus Deliciari, así como en otras miniaturas de los s. XII y s. XIII.

En todas ellas pueden distinguirse claramente dos partes: una caja de resonancia en forma de ocho y un clavijero rectangular. En el extremo de la primera se encuentra una manivela que está unida a una rueda situada hacia el centro de la caja, del segundo sobresalen unas teclas, que al tirar de ella presionan sobre las cuerdas. Siempre aparece en manos dos personas: una para girar la manivela y otra para manipular el teclado.

A partir del s. XIII se encuentran reproducciones con un instrumento de menor tamaño, que solo necesita de una persona.

Es en este siglo cuando aparece la primer referencia escrita en la P. Ibérica en el Libro de Alexandre

El plut de los juglares era fiera ríota
y havié cinfonía, farpa, giga e rota

Durante el siglo XIV, siguen apareciendo representaciones, con un único tañedor, como el caso la representación en el relicario de Monasterio de Piedra en Zaragoza, y nuevas referencias, así en el libro del buen amor podemos leer

Aravigo non quiere la vihuela de arco,
cinfonía, guitarra non son de aqueste marco

y también

Cinfonia e baldosa en esta fiesta son,
el ffrances odrecillo con estos se componen

En el s. XV aparece en cuadros como "El jardín de las delicias" de El Bosco o "El triunfo de la muerte" de Brueghel el viejo.

En los s. XVI y XVII podemos encontrarla en diferentes tratados de música: Musica Getustch de Sebastian Virdung, Sintagma Músicum de Praetorius, Instrumenta Musica de Comenius o Instrumentos franceses de Harsdoerffe.
En el XVII existe una magnifica representación por parte de Georges La Tour, el "Jouer de vielle".

Ya desde el siglo XV las representaciones y los comentarios apuntan a la zanfona como un instrumento marginal, posiblemente avocado al desuso y a la desaparición. Pero con la llegado del s. XVIII y su adopción como instrumento de moda por la corte francesa, se produjo un perfeccionamiento tanto en el aspecto físico y técnico, como en el musical, con nuevas composiciones y arreglos.

Y precisamente al siglo XVIII pertenecen los primeros datos que se conocen en Asturias, concretamente en 1783, Pedregal escribe con referencia a unas fiestas a celebrar en Oviedo con motivo del natalicio de los hijos del rey:

"Destinóse el día 29 de Diciembre de 83 para dar principio a la primera iluminación, y a las doce de este día, con un general repique de Campanas tan acorde que parecían unísonas, rompieron sus voces los Tambores, Clarines, Pifanos, Gaytas y Sinfonías, que aun tiempo en gran numero con repetidas salvas de fusilería, fueron paseando las Calles principales"

Y más adelante

"En las Casas de Ayuntamiento, se colocó toda la música de Capilla. Y en otros parages para alternar sus pausas, se puso otra no menos agradable a los genios del país, de Gaytas y Sinfonías, sin que faltase para los espíritus marciales, el pavoroso estruendo de clarines, Caxas, y otros militares instrumentos; resultando de todo este conjunto, una admirable consonancia que animaba y suspendía los sentidos y continuó por las tres noches."

Algo más de una década después, escribe Xosefa Xovellanos, en sus "Poemas a las Exequias de Carlos III", y también en Oviedo:

Y al son de les chanfoníes,
panderetes y panderos,
y otros munchos andromancies
Hi fixieren rendimientu
...........................................
Todo al son de munchos chiflos
Zanfoníes y corñetos.
Plasmarís si los oyeres
Como yo plasmé d'afechu;
Porque dígote en verdá
Que toquidos como aquellos
Nunca salieron de gaita
Nin los conoz dengun ciegu.

Casi un siglo después, Teodoro Cuesta en el poema "Barruntos d'amor" escribe:

La xenté sal de la iglesia
Formando corros na campa,
Y al son d'una zanfonía
Lixeru baile s'entama
Polvorientos y sudorosos
Corcobien en la mudancia,
Y anque l'astru enciende yesca
Nengún de bailar se cansa.
Pero, amigu, cansó'l ciegu...

Leyendo los textos anteriores podemos inferir que, por el tratamiento que le dan los autores, era un instrumento de general conocimiento, con un uso popular; así mismo apuntan la posibilidad de tocar el instrumento en grupo, o al menos con otros y como apunta el poeta de Mieres, también era usado para el baile.
Aún queda una coincidencia entre todos: el uso por parte de los ciegos; hecho que se repite en representaciones gráficas, caso de un Grabado de Cuevas, o el cuadro tomado del natural de Juan Menéndez Pidal "Guiñol en la aldea", esto del siglo XIX.; una Foto de la Colección Cué en la que aparecen ciego y lazarillo, y un grabado de Llobet , "Danza Prima", son algunas de las imagenes del primer cuarto del s. XX.
Estas representaciones no hacen más que confirmar el uso en Asturias del instrumento, uso que se produjo cuando menos hasta 1947, año en el que murió Luciano Tarilonte, vecino de Beneros, en Casu, que durante años recorrió la cuenca alta del Nalón ganándose la vida con el rabil, animando fiestas con un repertorio variado en el que no faltaban las piezas populares.

Muchos son los nombres que recibe porque muchos son los lugares en los que es conocida, pero Zanfonía, Gaita de rabil o Zanfueña parecen los más arraigados en Asturias.

Es a partir de la década de los 80 cuando comienza un resurgimiento de este casi milenario instrumento. Con la recopilación de material de campo por los llamados "grupos de investigación", comenzaron a surgir datos, y algunos se animaron a tocar, caso de Manuel López o Fernando Largo. Comienza a introducirse en temas de los incipientes grupos de Folk y se organizan cursos con profesores venidos de afuera, aumentando el número de músicos y la calidad de los mismos.
Se introduce en escuelas de música tradicional caso de La Quintana en Gijón o la de Música tradicional de Oviedo, y empieza a incorporarse como instrumento estable en algunas formaciones.

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