Trompa

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Este sencillo instrumento, sencillo en apariencia, pero complicado en su construcción, está compuesto de una armadura metálica y una lengüeta. La armadura hecha de una barra de hierro forjado de unos 5 mm de grosor, era moldeada por los ferreros par darle la forma del perfil de una botella de largo cuello y cuerpo más o menos esférico.

La lengüeta de acero, muy fina, era colocada en el punto medio de la panza y se alargaba hasta sobresalir entre las dos laminas que formaban el cuello. La lengüeta era encajada con mucha precisión y sujeta mediante presión y no por soldadura.

Para la interpretación se sujeta con la mano izquierda por la parte ancha del instrumento, se coloca entre los dientes, y con el dedo índice de la mano derecha se puntea sobre la lámina metálica que hace de lengüeta. La cavidad bucal hace la función de caja de resonancia, y la colocación de labios, mandíbulas, lengua y faringe influyen sobre el sonido a conseguir.

La lengüeta podía terminar en una curvatura, en ocasiones muy pronunciada, lo que permitía un mejor punteo, que puede ser indistintamente hacia adelante o hacia a tras.

Los últimos tocadores de este instrumento los encontramos en el occidente, donde era habitual que pronunciaran algún tipo de frase para ayudarse a colocar los diferentes elementos del aparato fonador en la posición adecuada, y así conseguir la melodía deseada.

En algunos otros países donde también se toca el arpa de boca, emiten sonidos guturales y silbidos a un tiempo, con los que se consigues varias voces, con un instrumento de apariencia tan sencilla.