Historia - TeoríasVolver al inicio Volver a Historia |
|
| Aunque se convenga que las formas de música folklórica actualmente conocidas no tiene una antigüedad superior a los 300 años, es cierto que debería poder rastrearse el proceso de desarrollo a través del tiempo y las diferentes aportaciones para su formación, aunque existen autores que consideran que las aportaciones son anecdóticas, y que al contrario que en otras culturas, capaces de ir sintetizando y formándose con las aportaciones de los diferentes pueblos que por ella pasaron, en Asturias, lo que predomina es el sustrato originario con leves modificaciones dejadas por las culturas que aquí estuvieron en algún momento. Sea cual sea la cantidad de influencias foráneas de las melodías asturianas, el encontrar ese sustrato básico que da carácter a nuestra música cuenta con diversas teorías, que podemos, en un ejercicio de síntesis reducir a dos: la orientalista y la europea. Según la tesis orientalista las influencias de nuestra música vendrían por la parte sur del mediterráneo, y habrían sido los árabes, fruto de la convivencia durante ocho siglos, quienes nos las habrían transferido. No obstante hay autores que niegan cualquier tipo de influencia, por considerar que los árabes no tenían música propia, sino las que habían adoptado otras culturas. Otros van más lejos y aseguran que la influencia sería mucho mayor, y que habría penetrado a través de la península para hacerse patente en la música de toda Europa. Señala Torner la existencia de un sistema tonal andaluz, influenciado por la música arábiga y que se encuentra presente en mayor o menor medida en las melodías de los diferentes pueblos de la Península. En su cancionero de la Lírica Popular Asturiana, atribuye está influencia al grupo 6, formado por 56 melodías, lo que representa algo más del 10%. La existencia de estos rasgos no indica, para el autor, necesariamente que estas canciones fueran creadas en el sur para con posterioridad ser importadas, sino que en muchos casos son creaciones del pueblo asturiano, tomando como modelo el patrón foráneo. La otra tesis imperante es la de la procedencia europea, o del celtismo, quienes defienden esta teoría, caso de Acevedo y Huelves, en ocasiones lo hacen tomando en cuenta rasgos ajenos a la propia música, como pueda ser la semejanza del paisaje con los pueblos del norte europeo o el carácter de las gentes, o por rasgos como el de hacer las danzas circulares y asidos de las manos, o el portar un ramo de siempre viva o laurel mientras se danza al modo del aulaga de los antiguos celtas. Algunos encuentran rasgos netamente musicales, como la semejanza en la reiteración melismática con algunos pueblos de la zona del Indo, lugar de partida de estas antiguas tribus indoeuropeas. Aunque como indica Cobas, no se sabe cuáles eran las características de la música celta, con anterioridad a la "transformación sufrida por la tonalidad europea". No obstante Pedrell, después de reconocer la influencia, mayor en unas zonas que en otras, de la música "oriental y cromática oriental", encuentran una gran afinidad entre las músicas de los pueblos con "dialectos celtas": bretones, irlandeses, escoceses e isla de Man con las tonadas de gaita. Junto a las dos anteriores, algunos defienden una tercera teoría, mucho más general, que sostiene que todos los cantos de los pueblos cristianos provienen del antiguo ritual litúrgico de la iglesia católica. Comparte Cea esta teoría, cuando menos para algunos de los cantos del oriente asturiano, y ello por tres motivos básicos: -La facilidad de la lírica litúrgica -La fácil acomodación de los modos naturales al oído -El ser el canto de la Iglesia un canto llano, inspirado en el canto popular No obstante el propio Cea reconoce, cuando menos en los textos, un sustrato protohistórico y también medieval. El propio Torner está en desacuerdo con la generalización de esta teoría, argumentando que "cada grupo étnico y aun cada subgrupo, tiene una música particular con ritmos y caracteres melódicos distintos" No obstante, aparte de un sustrato básico es evidente que no se puede huir de algunas influencias que por su extensión en el tiempo y arraigo pasarán a ser parte consustancial de las melodías. Entre las influencias que se atribuyen a la música asturiana están, lógicamente, las aportadas por el canto religioso, en especial los largos melismas del rito Bizantino. Alguna influencia pudo tener de la música europea medieval, aportada por las peregrinaciones a Santiago, aunque ciertamente no puedo ser muy grande por no formar Asturias, parte del camino más transitado, y ser los peregrinos gente de paso. El desarrollo de la música culta en la Edad Medía pudo ser la última fuente de evolución de la música folklórica. pues ya en el renacimiento la música imperante es la polifonía, con lo que resulta difícil que se hayan traspasado algunos de sus rasgos a la música monódica, caso de la asturiana. Si tuviéramos que distinguir alguna característica fuera del ámbito melódico dentro de la música asturiana, sería su lirismo. Este sentimiento en sus composiciones es compartido por el resto de los pueblos del norte de la península, y a los que Torner incluye en un grupo con características similares, y lo que define como "variantes dialectales", musicalmente hablando. Esta formado este grupo por gallegos, vascos y catalanes con los que comparte porcentajes similares en cuanto a los diferentes grupos de melodías. La única diferencia importante, siguiendo a Torner, sería precisamente el lirismo, que no se daría con igual intensidad en las canciones catalanas, más cercanas a la épica de las canciones castellanas donde "se ponen en romance los hechos que impresionan vivamente" mientras que "en Asturias hechos análogos son recogidos en una simple cuarteta o en una ligera seguidilla". En definitiva, con palabras de Buylla, en la canción asturiana podríamos encontrar "...el lirismo celta, el patetismo oriental, la transcensión litúrgico-hebreo-bizantina gregoriana y el populismo medieval", solo no queda conocer en que proporciones. |