Tambor

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Consiste el tambor en un cilindro de madera, cubierto en sus extremos por dos parches que rodean a otros aros, también de madera, que encajan en las bocas del cilindro. Dos aros de mayor dimensión inciden sobre la piel y los aros menores y mediante un sistema de cuerdas que une a los primeros permiten regular la tensión del parche.

Es probable que los tambores más antiguos, obtuvieran su cilindro directamente del tronco de los árboles, simplemente vaciando la parte interior, algún ejemplo de ello existe en Asturias. (Semeya corri corri)
Otra forma de obtener las cajas es colocar tablas de unos 5 cm de lado formando un circulo, una vez pagadas y pulimentadas se consigue un cilindro consistente. Por último cabe la posibilidad de doblar la madera, es necesario que las tiras sean de muy poco grosor para que al remojarlas en agua caliente, una vez se ablande la fibra, permitan la doblez.

La cuerda del sistema de tensión, que une los dos aros tiene unos 10 m. Con ella se forma un entramado mediante unos agujeros hechos en los aros, y con las ayuda de unos trozos de cuero (tensores), permite acortar la distancia entre aros y por tanto la tensión en los parches.

El aro inferior está atravesado por una cuerdas hechas de tripa, fijas en una parte de la caja y con un sistema de tensión en la parte opuesta, cuando al tensarlas inciden sobre el parche inferior (bordoneru), permiten la obtención de sonidos más agudos.

El sonido se consigue incidiendo sobre el parche superior con dos palos. Estos pueden ser de diferentes materiales y acabados, variando la longitud y el tamaño de la cabeza ( parte que incide sobre el parche), en función de los gustos del tamboriteru.

El nacimiento de este tipo de instrumentos surge de la necesidad de producir sonidos audibles a gran distancia: bien con fines militares (para amedrentar a los ejércitos enemigos), bien con fines propagandísticos (pregones y anuncios oficilaes); pasando con posterioridad a su uso para la música popular, como actualmente los conocemos en Asturias.

El uso más conocido es el de acompañar a la gaita, dado el volumen de la misma se necesita un tambor de grandes dimensiones (entorno a 35 cm de diámetro y 40 cm de caja), es la encargada de mantener marcar el ritmo, sobre todo cuando se toca para el baile.

También se conoce el uso de tambores con cajas entorno a l5 cm, que según las épocas fueron evolucionando y pasando a tener los tensores metálicos y más modernamente también la caja. En ocasiones también se utilizaron con la gaita, y especialmente en el oriente para acompañar los cantos junto con las panderetas, en incluso solos para acompañar los bailes.
En el suroccidente también se recurren a este tipo de tambores para acompañar a la xipla (flauta de 3 agujeros).