Matraca

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Las matracas están estrechamente ligadas, en cuanto a su uso con las carracas, permaneciendo en la memoria popular muy unidas entre si.

Genéricamente podemos definir la matraca como un mazo que gira sobre un eje, lo que le permite golpear alternativamente en un lado otro de la base donde se sustenta.

Los mazos pueden ser de madera, con forma de prisma rectangular o cilíndrico. También podemos encontrar instrumentos en los que se sustituye el mazo por una barra metálica doblada en "U"y con unas pestañas en sus extremos que permiten sujetarla a la base, al tiempo que ejercen de eje de giro, por lo que la sujeción ha de ser holgada.

Tanto si hablamos de mazos de madera como de aldabas metálicas podemos encontrar instrumentos en los que haya más de uno, pudiendo encontrarse en un mismo eje de giro o en ejes separados, también puede suceder que estén colocados a ambos lados de la base.

Varía la forma de sujeción, hay ejemplos en los que se coloca la mano en cualquier punto de la base, evitando que este colocada en el camino del mazo, en otras ocasiones se les hace una mortaja para introducir la mano y permitir que el giro de la muñeca y la sujeción sean más cómodos, en algunos casos se les añade un asa.

Como en el casa de las carracas eran muchas las iglesias que tenían algún ejemplar en el coro, normalmente de grandes dimensiones y con varios mazos que mediante un mecanismo accionado con una manivela hacía que golpearan de forma alternativa la base, produciendo gran estruendo.

Hubo sitios en los que el uso de matracas y carracas se asignaba por sexos, siendo las mujeres las encargadas de girar las carracas y los hombres las matracas.