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| No todo en la música tradicional, como en cualquier otro tipo de música consiste en producción de ritmos o en la modulación de sonidos, sino por el contrario existen diversos elementos que inciden en ocasiones de una manera definitiva en los resultados obtenidos: los elementos usados para su interpretación y el uso al que eran y son destinados. Hoy sabemos, que melodías se interpretan con gaita, cuales a la voz, cuales acompañan a un baile, cuales se hacen en grupos corales, ... pero cuanto más atrás nos remontamos en el tiempo más difícil resulta esta labor, por eso el acudir a las fuentes escritas, cuando es posible, y a las representaciones gráficas más variadas es un recurso habitual, que nos permite constatar la existencia de un instrumento, una canción o una manera determinada de interpretar en un momento concreto. Después queda la capacidad de cada uno para discernir que parte de los "testimonios" son fiables y en que medida. En las siguientes líneas citaremos algunos de los muchos documentos que nos permiten ir conociendo diferentes estadios de la cultura musical asturiana en diferentes facetas, y lo iremos haciendo en un orden cronológico. Por los materiales encontrados en algunos yacimientos arqueológicos sabemos del uso de instrumentos de viento construidos principalmente de huesos y cornamenta de algunos animales. No obstante esto tiene una relativa importancia, por cuanto, como veremos más adelante la mayoría de los instrumentos que ahora consideramos como tradicionales tienen sus primeros testimonios en épocas bastante más cercanas a nosotros. Cuanto más atrás vayamos en el tiempo más difícil resulta la recopilación de datos, no pudiendo en ocasiones más que aventurar conjeturas, que van siendo más verosímiles cuando más cercanos a nosotros están en el tiempo. Así, el descubrimiento del ídolo del Peñatu, avala para algunos estudiosos la existencia de danzas en Asturias desde tiempos remotos; en él aparecen, de forma esquemática, ocho figuras que se supone representan a otras tantas mujeres en actitud de bailar una danza funeraria; otra figura interviene en la escena, que siguiendo con un gran ejercicio de imaginación es vista como el "director" de la danza. La existencia en el vecino concejo de Cabrales de la danza del Corri Corri, en la que intervienen un número de mujeres entre 5 y 9 y un hombre, sirve para que algunos autores enlacen ambos hechos, y se sientan reafirmados en la teoría de la pervivencia de formas musicales desde la edad del hierro. Menos lugar para la imaginación dejan los datos aportados por Estrabón: "Mientras beben, danzan los hombres al son de flautas y trompetas, saltando en alto y cayendo en genuflexión", así queda recogido en el capítulo III de la Geographika, en el que habla de los montañeses que habitan en el septentrión de Iberia: Los Kallaikoi, Astoures y Kántabroi.; y continua: "en Bastentanía las mujeres bailan también mezcladas con los hombres, unidos unos y otros por las manos". En esta última frase algunos autores ven una clara descripción de la danza prima de los asturianos. No es hasta el siglo XII que empiezan a aparecer representaciones que nos den alguna referencia que pueda servir de enlace con la música actual del país: una figura femenina tocando un pandero de forma cuadrada en San Esteban de Aramil; una cabra tocando el arpa en Santiago de Arlós, unos danzantes en San Andrés de Valdebárcena. Del siglo XIII son las representaciones de San Juan de Amandi, donde aparecen figuras portando un pandero redondo y dos cuadrados, así como un decachordum, especie de arpa; En Santa Olaya de Lloraza puede verse la representación de un vihuelista y una panderetera; en Santa Maria de la Oliva de Villaviciosa, aparece lo que se supone es la primera representación de un gaitero en Asturias, pero debido al gran deterioro que presenta por la erosión de la piedra, algunos sostienen que podría tratarse de una especie de alboque. También aquí aparece lo que podría ser un tocador de xipla y otra figura tocando una castañuela de tres hojas. Del siglo XIV son muchas las representaciones que aparecen en la catedral de Oviedo, así en un capitel del ala oeste del claustro pueden verse un cordáfono de arco, un salterio y un animal tocando un instrumento muy deteriorado que bien pudiera tratarse de un tambor, también aparece una flauta, un arpa, una bandurria y un gaitero con los cuartos traseros de león. De la misma época es el libro de la regla colorada en el que aparece la representación de un conejo gaitero. En la propia catedral pero hecha durante el siglo XV, se encuentra la sillería del coro, en la que algunas de sus tallas representan a animales tañendo gaitas: varias de jabalís, una de un mono y otra de un caballo; así mismo aparece la representación de un gaitero flanqueado por otras dos figuras, una escanciando y otra portando una copa. También puede verse a un juglar tocando una flauta. En diversos lugares del templo, tallados en la piedra pueden verse representaciones de centauros arpistas y en la capilla del Rey Casto un rey David, también con el arpa. No obstante, esta profusión de representaciones no ofrecen ninguna garantía de que estos instrumentos fueran usados por los naturales del país, ha de tenerse en cuenta que eran muchos los artesanos procedentes de otros lugares que acudían a hacer los trabajos especializados, representando lo que conocían de sus lugares de procedencia. Caso parecido sucede con algunos instrumentos que pese a tener un censo abundante en los libros de la catedral, difícilmente serían utilizados para fines diferentes que las interpretaciones en el propio templo. Es a partir del siglo XVI que aparecen referencias que inequívocamente hablan de instrumentos conocidos y usados por los naturales, caso sobre todo de los atambores y tamborinos aunque fuera con fines institucionales, pero que en breve tiempo aparecen ligados al uso de la gaita y de la danza, y esto en numerosos apuntes de diferentes lugares y actividades a lo largo de los siglos siguientes. Del año 1517 es la descripción que hace Laurente Vital del entretenimiento que el pueblo de Colombres ofreció al rey Carlos I: "La mozas de este lugar fueron a la plaza para cantar y bailar. (...) En esta danza y rueda había muchas mozas y en medio de dicha rueda una solterona (...) A veces ponía los brazos en jarras, girando y volviendo a girar muy velozmente, tanto sobre un pie como sobre otro, en uno y otros sentido, mirando arriba y abajo (...).Luego hacía contorsiones (...)dando grandes saltos y asentando su habilidad en chocar sus botazas, medio borceguíes, una contra otra(...)". Después de describir el saludo final de la danza por parte de todas las mujeres continua: "Entonces, todas arrodilladas cantaron varias canciones con un reclamo y con las pautas de esta capitana, compuestas con gusto y muy agradables, por lo que se podía conocer que estaban ordenadas musicalmente, cantando como se les ocurría, con lo cual las canciones resultaban muy ingenuas" Parece claro que el baile y el canto en grupo era utilizado por los asturianos en esta época. Es el poeta en lengua asturiana Antón de Marirreguera, quien en su Pleito entre Uviéu y Merida ganador de unos juegos florales dedicados a Santa Olaya en el año 1639, nos habla del uso de un instrumento musical: ..................................... Trúxöles el rey piadosu, De llaceria los sacó Y metiólos per Uviedo Con gaites y procesión ...................................... No obstante existen referencias escritas a la gaita se encuentran en documentos municipales y eclesiásticos anteriores. Así en el Libro de Acuerdos de Oviedo , el 10 de Junio de 1573, recoge la profesora Yayoi Kawamura: "Acordóse que salgan los instrumentos de gaitas, atabales y música a dar las alboradas como lo han hecho siempre y se les pague su trabajo ..." Una relación de los instrumentos tocados popularmente se la debemos a Francisco Díaz Pedregal en su "Descripción Breve de las fiestas que hizo la Ciudad de Oviedo, con los plausibles motivos del feliz nacimiento de los Infantes Gemelos, Carlos y Felipe de Borbón, y ajuste de la Paz con la Gran Bretaña" del año 1784, en concreto el 29 de diciembre " a las doce de este día, con un general repique de Campanas en acorde que parecían unísonas, rompieron sus voces los Tambores, Clarines, Pífanos, Gaytas y Sinfonias.." Pasa después a describir una representación hechas por los alumnos de las escuelas públicas, en una de cuyas partes aparece una parte que tras indicar música ve repartiendo protagonismo alterno a Solo y Coro. En otro pasaje : "Comienza la primera mudanza con castañetas y acompañamiento de música, y ha de tener distinta diferencia con cada cantada que haga el coro (...)el aldeano ha de danzar en todas, al compás de la danza prima del País". En consonancia con lo anterior recoge Pedregal algunas otras referencias, reafirmadas y completadas por Xosefa de Xovellanos en su Relación de las Exequias que a la feliz memoria de Carlos III hizo la Catedral de Oviedo. Insiste en el canto coral por los niños Vi entrellos unos neñinos Cada cual con so vaqueru Con gorretinos cuadrados Y caminisines de llienzo, Que en mi concencia cantaben Como si foren cuquiellos Y confirma y amplia el corpus de instrumentos de Pedregal: Todo al son de munchos chiflos Zanfonies y corñetos Plasmarís si los oyéres Como yo plasme´d'afechu; Porque digote en verdá Que toquidos como aquellos, Nunca selieren de gaita Nin los conoz dengun ciegu. Sofitados é na barba Unos bandurrios pequeños, Al solmenayos les cuerdes Con arquinos de civiellu, Chillaben que yera cosa, De perder un home el sesu. Dos grifolinos gallegos Acompangaben con ellos, Y pe lo baxu roncaben A modu de turulleros, Unes trompetes llargones Tan gordes como llaviegos ........................................... Y al son de les zanfoníes, Panderetes y panderos, Y otres munches andromancies Y fixeren rendimientu Este texto fue escrito en la última década del siglo XVIII, a partir de aquí no hacemos más que confirmar el asentamiento de muchos de los instrumentos citados, y la desaparición de algunos. La llegada del siglo XIX trae consigo un desarrollo que nos permite conocer con más precisión el devenir de los diferentes instrumentos musicales y las nuevas formas de popularizar las melodías bien mediante las agrupaciones corales bien mediante las formaciones de instrumentos musicales, lo que no encontrará este asentamiento, para nuestro conocimiento, es el de las melodías y canciones interpretadas, que empezará a hacerse patente a partir de la mitad de siglo, con el movimiento musical conocido como nacionalismos, y el uso que hizo de las melodías populares para la composición de música culta, y sobre todo, con la edición de cancioneros basados en la música popular. El conocimiento irá en aumento con la llegada del siglo XX y el descubrimiento de sistemas para la reproducción sonora, no obstante estos registros abarcan un periodo muy concreto, con anterioridad al cual solo se pueden aventurar conjeturas y nunca certezas. |