El Curdión

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Se conoce como curdión a un instrumento polifónico de botones que emite los sonidos por la presión, sobre unas lengüetas libres, del aire, este se produce de forma mecánica mediante un fuelle, que se acciona con la ayuda de las manos.

El principio de la lengüeta libre ya era conocido entre los chinos desde 3000 años a.C. que lo fueron perfeccionando con el uso del metal.
Es a comienzos del s.XIX cuando este principio de la lengüeta libre comienza a se utilizado por los constructores, así, en 1820, Eschembach creó el Eoline, para ello alineó en una placa una serie de lengüetas afinadas, formando escala, de manera que al soplar se oía ésta. En la misma época un francés, vecino de Amiens, patenta en París el Tipótono construido a partir de un hueso y unas láminas de metal.
Es el 1922 cuando Friedrich Buschamann patenta en Berlín un instrumento hecho con una armónica de mano al que le acopla un fuelle con el fin de producir aire de sobra para que pudiera sonar. Lo bautizó como Handoline.

Pero sería el fabricante de órganos y pianos, Cyrill Demian quien patentaría el 6 de mayo de 1829 el Akkordion, en colaboración con sus hijos Carlo y Guido, con quienes compartía un taller en la Mariahilfstrasse vienesa. Esta primer curdión, era una caja que contenía cinco lengüetas y un fuelle fácil de manejar, tenía cinco botones, que de acuerdo con el principio de la lengüeta libre, cada uno de ellos producía dos acordes diferentes, uno al abrir el fuelle y otro al cerrarlo.
En el mismo 1829, pero en Londres, C. Wheastine inventa la Concertina al transformar un symphonium de boca en un instrumento de fuelle.

La aceptación del instrumento fue muy rápida, pues en el año 1831 ya era posible encontrar métodos para aprender a tocar. Rápida también fue la evolución, en 1841 ya aparecen instrumentos con 10 teclas, capaces de dar dos octava y media, en ésta época son los primeros datos en España.

En 1854 el instrumento va a sufrir una gran transformación, es un vienés, Malhlhaüs Bauer, quien sustituye los botones por teclas, creando el acordeón piano, conocido como piano de los pobres. Pero no quedan ahí los cambios, hasta ese momento el curdión era un fuelle de cartón recubierto de tela situado entre dos cajas de madera, una de la cuales (la derecha) tenía una botonera o un teclado para producir la melodía, ahora se le añadían dos botones en la caja de la izquierda, con ellos se daban dos notas con dos acordes; esto permitía marcar los ritmos con la mano izquierda mientras que con la derecha se reproducía la melodía.

La llegada a Asturias debió de producirse en las dos últimas décadas del s. XIX, pero la gran expansión se produce en los primeros años del siglo siguiente, y ello por la llegada de nuevas modas con nuevos ritmos, así como lo sencillo del manejo y la facilidad para adaptar la música propia del país.

Parece ser que fue la zona suroccidental en la que primero encontró asentamiento al no tener competencia por parte de la gaita, en concreto hay datos que apuntan a su uso en Zarréu hacia el año 1915, y ello posiblemente por contacto con la vecina L.laciana donde parece estaba muy arraigada. No pasado mucho tiempo empieza a haber acordeonistas a lo largo de toda la cordillera y se nota una penetración hacia la costa. Aunque también es posible que una parte de las curdiones entraran por el contacto entre marinos, lo que si es seguro que la emigración fue uno de los cauces de la penetración y asentamiento entre nosotros.

Es curioso que en algunos lugares hubiera problemas con la llegada de este instrumentos, siendo condenado por la iglesia por instrumento poco apropiado, quizá porque con él llegaron los bailes a lo "agarrao".

En Asturias no parece se dieran estos casos, quizá porque fue adaptado con mucha rapidez a los sonidos del país, del mismo modo que se adaptó el nombre: curdión, cordión, botoneiro o curdión de formes.

El curdión o la curdión siguió usándose en Asturias a lo largo del s. XX, con un repertorio basado normalmente en canciones tradicionales, no siendo poca la gente que lo tocaba, aunque en la mayoría de los casos con escasas habilidades, aunque ciertamente las suficientes para contribuir al esparcimiento de los vecinos.

Es a finales de los años 80 del s. XX cuando vuelve a despertarse el interés por el instrumento sobre todo al incorporarlo a grupos de folk e introducirse en algunas escuelas de música tradicional, recuperando y ampliando el repertorio.