Carraca

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Eran las carracas instrumentos imprescindibles en las semanas santas, tenían un cometido que solo podía ser reemplazado, acaso, por las matracas: matar judíos. No se trataba de ningún acto violento, y sanguinario, sino de reproducir la truena que se produjo al tiempo de la muerte de Cristo en la cruz, y que según la Biblia causó la muerte de muchos judíos.
Por lo general estos instrumentos eran fabricados por los tañedores o personas allegadas, con lo que casi cada modelo era único, no obstante también era posible encontrarlos en mercados. Curiosamente la fabricación de carracas era una de las ocupaciones en algunas cárceles españolas hasta los años cincuenta del s.XX.
El elemento característico de toda carraca es la rueda dentada, que al hacerla girar, va golpeando con sus dientes en una lengüeta, con lo que se consigue producir un chasquido más o menos molesto.

La rueda y la lengüeta están acopladas a un armazón, que puede estar hecho de una pieza única (homoglótica) o de varias (heteroglótica); el número de ruedas puede variar, en el caso de ser dos o más, pueden estar colocadas en el mismo eje o en ejes paralelos. También puede haber multiplicidad en el caso de las lengüetas, cuando menos una por rueda dentada, pudiendo darse el caso de que sean varias las que incidan sobre una rueda única.

La manera de hacer girar la rueda también varia, bien mediante un prolongación del eje de giro, bien mediante una manivela, por cierto el eje y la rueda pueden estar hechos de una sola pieza o que el uno encaje en la otra, lo que condiciona la fabricación de la caja.

La forma de los diente también cambia según los modelos, las hay con los dientes muy ángulosos, que producen sonidos agudos y secos, mientras que aquellas que tienen los dientes más redondeados producen sonidos sensiblemente menos estridentes, también hay modelos en que los dientes están curvados, en este caso obliga a realizar el giro de la rueda siempre en el mismo sentido.

Las formas de las cajas eran también muy variadas, siendo quizás la más generalizada la de paralelepípedo, aunque podemos encontrarlas con forma aguitarrada, de pera, con caja troncocónica hecha a torno, circular....

Los tamañas también son variados, desde las que tiene cajas de 10, 12 cm . de largo y fácilmente manejables con la mano, hasta aquellas de 70 o incluso más cm. Que necesitan la ayuda de ambas manos para hacerlas girar.

No resulta extraño encontrar carracas de grandes dimensiones en los coros de las iglesias, que eran usadas en los actos descritos al principio.

No obstante este tipo de instrumentos no eran exclusivos de la semana santa, sino que tenían su intervención en todo tipo de actividad que fuera acompaña da de ruido, caso de les pandorgaes, serenatas ruidosas que se daban a aquellos que se casaban por segunda vez.

Entre otros nombres en el vocabulario asturiano encontramos los de rancol.la, rañueca, cantalarrana, matrácula o espantaburras, con el que nos da idea de otro de sus usos.