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| Resulta extraordinariamente dificultoso rastrear en los orígenes de la asturianada, y llama la atención que siendo el canto más representativo apenas existan estudios sobre la misma, de hecho la primera vez que aparece con tal nombre, según Pieter Mienden es en 1924, aunque si se aplican otras acepciones caso de Canción Asturiana, o simplemente Asturiana, no siendo extraño encontrar los de Tonada y Toná. Lo cierto es que los primeros datos que conocemos son del año 1885 y se deben al Avilesino Rufino G. Nuevo y Miranda, quien en su "Todo por Asturias. Primer capricho Pot-pourri sobre cantos populares asturianos" recoge la melodía de "La Praviana". Apunta Gabriel Martínez García "Hasta él, la canción asturiana debía ser algo desdeñable, indigna de atención, cuando no objeto de desprecio de los músicos de la región". Lo que viene a confirmar que de no haber surgido el movimiento musical conocido como nacionalista, muchas de nuestras melodías podrían haber desaparecido. El profundizar más allá de 1885 no supone más que hacer conjeturas y proponer teorías sobre origen o influencias: celtas, griegos, árabes, canto llano... Por ello vamos simplemente a reseñar las características de este esta melodías que en palabras de Silvio Itálico son " de ritmo deprimido y de absoluta libertad que se esconden en los lugares más inaccesibles". Es posiblemente que imbuido por esta idea de inaccesibilidad y arrinconamiento Cobas intenta dar una explicación y ubicarlas: "Parece lógico pensar , que las primeras "asturianadas" fueron de tema pastoril. Si bien no fijamos, son muy concretas las comarcas asturianas que cuentan con lo que pudiéramos llamar, para entendernos, canto propio." Cita el mismo autor algunos ejemplos de esta canto propio, caso de la Cabraliega, la Allerana, la Payariega, La soberana de Quirós o la Vaqueira, todos ellas de concejos con puertos y majadas donde vivían los pastores. No obstante la Asturianada y la canción asturiana en general tiene un componte de panteísmo, como define Buylla: "Es una forma de manifestación musical rabiosamente autóctona que se deriva directamente de una tierra determinada que es Asturias, y que pertenece a unos hombres arraigados en esa tierra; y en cada canción cada cantor se trasciende en esa tierra y esos hombres, matizando al mismo tiempo su comunicación de un acento individual inconfundible" Pero indudablemente esta forma de hacer tiene unas características determinadas, que curiosamente, muchos autores, expresan a través de las palabras usadas por Falla para definir el Cante Jondo: "El enharmonismo como medio modulante; el empleo de un ámbito melódico que rara vez traspasa los límites de una sexta; el uso reiterado y hasta obsesionante de una misma nota frecuentemente acompañada de apoyatura superior e inferior; el empleo de giros ornamentales sólo en determinados momentos con expansiones o arrebatos y sugeridos por la fuerza emotiva del texto; y finalmente las voces y gritos con que el pueblo anima y excita a los "cantaores" Y que autores como Buylla o Arias completan con la definición que de la asturianada da el Diccionario Labor de la Música: "ornamentaciones, agrupaciones melismáticas cuya formula embrionaria es un sencillo tresillo, colocado por lo general en los momentos de las caídas carenciales, que busca la emoción y expresividad del cantor con impresionante intensidad lírica" Esta coincidencia en el plano musical, hace que no se descarte un nexo de unión entre ambos cantos en algún momento de la historia, no obstante el plano literario y la atmósfera en que se desenvuelve la canción Asturias, volvemos a recoger las palabras de Buylla, " es la del extrovertimiento, del desbordarse sobre todo cuanto rodea la experiencia humana". Dos cosas destaca Buylla en lo referente a las letras de la Astuaianada: la correspondencia entre los acentos prosódico y musical y un mayor número de letras en asturiano que en las canciones colectivas. La estructura de los textos más habitual es al cuarteta octosílaba con versos de siete u ocho sílabas, y la seguidilla de cuatro versos, de siete sílabas los impares y de cinco los pares. Los textos de un profundo lirismo, suelen ser intrascendentes, primando la manera en que se dice sobre lo que se dice; siendo muy habitual la modificación y añadidura de nuevos textos a melodías ya conocidas. En el plano melódico Buylla habla de dos esquemas básicos, el primero "consiste simplemente en un movimiento descendente desde la dominante a la tónica, cubriendo un limitado ámbito tonal cuyo intervalo no excede de un quinta con apoyaturas ocasionales de sexta." Este descenso no es total en el primero de los versos que empieza en la dominante y baja una tercera o una cuarta, para ya en el segundo verso hacer la bajada desde la dominante a la tónica, y todo ello con profusión de "combinaciones melismáticas" El segundo esquema tiene un ámbito tonal de una octava, y en ocasiones más. En este grupo el primer miembro va de la tónica a la dominante aunque en ocasiones se prolonga hasta la tónica inferior, mientras que el segundo miembro "transcurre desde la dominante, atacada ahora desde una octava más alta, a terminar en la tónica". En ocasiones la asturianada se acompaña de la gaita, cuando esto sucede las melodías suelen ser sencillas y repetitivas, teniendo el gaitero que conocer bien la tonada a interpretar y estando muy atento para corregir las posibles modificaciones que pudieran surgir por parte del interprete, en palabras de Manolo Quirós: "Por muy compenetrado que se esté con el cantante de turno, el gaitero debe ser siempre consciente de su condición de instrumentista acompañante y limitarse a asumir tal función. Bajo ningún concepto se debe pretender ir por delante del cantante marcándole la pauta a seguir, sino que debe ser éste quien asuma el protagonismo principal. Tampoco deben hacerse giros ni "florituras" innecesarias que puedan confundir a la persona que está cantando, el acompañamiento de la gaita debe ser limpio y sobrio, cuidando mucho los vibratos de las notas tenidas y ejecutando la melodía con gusto y sensibilidad" Hoy en día no todos los gaiteros saben acompañar a la tonada, y por el contrario, hay cantantes que no se sienten a gusto cantando con la gaita, pero que tienen que dominarla si aspiran a ganar algún concurso, pues suele ser obligado que alguna de las interpretaciones sea con acompañamiento de la misma. Si difícil es rastrear en la Asturianada, difícil resulta saber desde cuando se utiliza la gaita, Fidela Uría recoge de la Voz de Asturias: "El Famoso tenor don Enrique Tamberlick, que siendo solicitado por todos los teatros de Europa se queda mucho tiempo en Oviedo, organizando compañías de ópera; y sintiendo salir de esa ciudad, el 2 de junio de 1882, desaparecía el Tambelick de Lucrecia, para dar lugar al Tamberlick de Asturias y con la cooperación de Teodoro Cuesta, organiza una función donde canta aquellos versos de la musa juguetona de Oviedo (...) La gaita acompañaba a la orquesta y actuó toda la compañía y fue la función tan esperada que llegaron a pagar ochenta reales por una butaca" Suponemos que por esas fecha extrae la propia Fidela Uria un dato que pudiera ser acaso de más interés que el anterior, en esta ocasión está sacado de Topografía médica del concejo de Illas: "Todavía recuerdan los viejos una celebre función de iglesia rural en que el músico don Rufino García-Nuevo indujo a cantar a Tamberlick con acompañamiento de gaita en una aldea cercana a Oviedo" Es curioso y debiera de ser materia de un profundo estudio, la poca tradición que existe entre los cantantes actuales de tonada de aprender sino es de las viejas grabaciones hechas antes de 1936, manteniéndolas como patrones "perfectos" a imitar. También resulta llamativo que la mayoría de esas grabaciones corresponden a un menguado número de interpretes alejados del mundo originario de la tonada: el rural, al tiempo que están muy interrelacionados entre si a través de algunas agrupaciones corales. |