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| Ya desde finales del siglo XIX existieron grupos de baile, que llevaron los bailes del país, ya no fuera de sus límites administrativos asturianos, sino fuera de España. Así parece que sucedió con Libardón y su grupo en la Exposición Universal de París. No obstante, no parece un hecho puntual, ni exclusivo de nuestra región, si atendemos a los expresado por Nett en las líneas siguientes: "Universalmente afamada es la danza española. Con dificultad podría hallarse otra en el mundo que llegue a superarla en fuerza expresiva, capacidad de seducción, originalidad y riqueza de valores estéticos y psicológicos. Lo que no se sabe tanto es la abundancia de caracteres y maneras de ser que ofrece, ya que sólo unas cuantas de las más brillantes, sugestivas y espectaculares, han sido las que desde el siglo pasado se llevaron y trajeron allende y aquende de nuestras fronteras en públicas exhibiciones, despertando la general admiración". Pero no solo para exhibiciones en lejanos lugares se crearon grupos, sino que también los hubo para el consumo interno. No tenemos constancia de que así fuera en el siglo XIX, pero si en la primer década del siglo siguiente, concretamente en 1909 se celebra un festival en la Plaza de Toros de Oviedo que bajo el nombre de Fiesta Asturiana, tiene como fin ayudar a "...las familias de los bravos soldados muertos y heridos en Melilla....". Para esta ocasión figuran en el programa grupos procedentes de Avilés, Cabrales, Colunga, Gijón, Mieres, Siero, Valdés y Oviedo. De reseñar la presencia entre los participantes de El Gaitero de Libardón, representando a Colunga. También estaba presente un grupo de Cabrales con el Corri corri y otro de bailadores de Mieres, alguno de cuyos componentes actuó de madreñes, como reflejan las crónicas de la época. Es curiosa alguna de las citas aparecidas en la prensa al referirse a la indumentaria de unas parejas de niños y niñas de Oviedo como "admirablemente vestidos de aldeanos" o "todos con traje del país" al hablar la amplia representación Mierense, lo que nos da idea de que baile e indumentaria ya estaban estrechamente unidos cuando se trataba de mostrarlos fuera de su contexto natural. La formación de grupos organizados para actuar en escenarios parece que ya fue norma habitual desde esta época, aunque sus componentes no perdieran la oportunidad de seguir bailando libremente en las romerías. En la zona central siguió bailándose a lo suelto hasta llegados los años 50, prolongándose más esta práctica en la zona occidental. La organización de eventos basados en los bailes tradicionales, se dieron sin distinción en todas partes, ya queda reseñada más arriba la participación de gente del oriente asturiano en el festival de 1909. De unos años después, concretamente de 1917 es una grabación en Llanes, en la que se baila el Pericote, con los interpretes convenientemente ataviados. En Valdés la iniciativa municipal creó un grupo para bailar ante Alfonso XIII, todavía niño, y varias son las fotografías de los primeros años del s.XX que muestran formaciones de vaqueiros, alguna de los cuales hizo giras por Europa, llegando a participar en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín. Con posterioridad a la guerra (1936-1939), se procede a la creación, dentro de dos movimientos fuertemente ligados al régimen, como son la Sección Femenina y Educación y Descanso, de grupos de bailes. Estaban los primeros formados exclusivamente por mujeres, no siendo admitida la participación de hombres, en algunas agrupaciones, hasta prácticamente los años sesenta. En la dirección de estos colectivos existía como meta la unificación de las diferentes expresiones bailables, ya no a nivel regional, sino al de toda la Nación. Con estás premisas era habitual reunir a grupos de diferentes regiones para unificar pasos y coreografías. En algún momento se intentó reconducir la situación y marcar diferencias, pero el daño ya estaba hecho, la forma de hacer y la indumentaria rancia, unificadora y alejada de la tradición, estaba en la retina de la mayoría de la gente e iba a costar mucho trabajo modificarla. Puede valer de muestra el siguiente texto, del ya citado Nettl: "Hoy, sin embargo, el conocimiento de tal extremo ha comenzado a hacerse patente con las actuaciones, dentro y fuera de España, de los grupos regionales de Coros y Danzas de la Sección Femenina de F.E.T. y de las J.O.N.S." Que encuentran respuesta en las palabras de Teresa Álvarez Acero: "Para comprender la historia de la evolución de las danzas se hace necesario, también conocer el marco social y político de cada país en cada momento histórico. En concreto las directrices a las que se refiere Nettl fueron las de uniformizar de algún modo el patrimonio cultural permitiendo lo que se llamó el tipismo propio de cada región, limitando la idiosincrasia de cada colectividad supeditándolas a un marco delimitado políticamente." Es al final de los años setenta cuando comienza a moverse algo dentro del mundo de los grupos de baile, empiezan a aparecer colectivos cuyo interés no está únicamente en repetir unos bailes, como si de un ejercicio gimnástico se tratara, sino que quieren saber, conocer ante todo la manera en que se hacían en su ámbito natural. Con el fin de conseguir información, comienzan los trabajos de campo. Encuestas en las que se recogían todo tipo de datos que tenían que ver con los más variados elementos de la tradición: música, cultura material, tradición oral, costumbres, mitología... Son muchas las horas de grabaciones realizadas por los diferentes colectivos, pero la falta de sistematización y coordinación, no permite, treinta años después de aquel movimiento, conocer con exactitud lo encontrado. Dos fueron los colectivos pioneros en este trabajo, L'Abadía en Gijón y Urogallos en Oviedo, a los que no tardaron en unirse algunos más, caso de Riscar en Oviedo, la Quintana en Gijón y Escontra'l Raigañu en Avilés. Posteriormente aparecen dos nuevas asociaciones que, quizá porque no necesitaban moverse de su hábitat para encontrar informantes solventes, aportan otra forma de trabajar y revitalizan el movimiento: L'Aniciu en Mieres y Los Concetsones en Tinéo. Con el fin de defender mejor sus intereses y dar a conocer el trabajo realizado, deciden unirse a través de una federación, legalizándose en el año 1989 la F.A.F.E. (Federación Astur de Folclor y Etnografía); participando en su fundación todos los grupos reseñados con anterioridad, además de Xurgar nas Costumes de Valdés, Belenos de Oviedo y San Miguel de L.laciana. No participó L'Abadía, que por esas fechas estaba prácticamente desaparecida. La F.A.F.E., dio un fuerte impulso al conocimiento del trabajo realizado por sus componentes, que comenzaron a tener un reconocimiento por parte de otros colectivos, que fueron tomando para sí algunos de los elementos innovadores, tanto en lo referido a la estética de la indumentaria, como al repertorio bailable. Con posterioridad surge en el año 1994 la F.A.F.A (Federación de Agrupaciones de Folklore Asturiano), con grupos heterogéneos, tanto en fines como en intereses. Existe en todos ellos un interés común de crear foros de discusión sobre los diferentes temas que confluyen en las distintas agrupaciones, caso de bailes y danzas, indumentaria o trabajos de investigación. También se marcan entre sus fines promover festivales folclóricos, muestras de folclores o exposiciones; y por encima de todo servir de interlocutor con voz única ante las administraciones, en aquellos asuntos que pudieran afectarlos. A finales del año 2004 conformaban la F.A.F.A. 26 colectivos: Trebeyu, Azabache, Jovellanos, Xaréu y Los Xustos de Gijón, Blimea y L'esperteryu de San Martín del Rey Aurelio, El Cabazo de El Franco, Los Campones, El Piñote, Principado, San Félix, La Sidrina (Lugones) y El Ventolín de Siero, Ciudad de Oviedo, Filandón, Nocéu (Trubia) y La Hedra, de Oviedo, Esbardu, Maura Xeva y Xaréu d'Ochobre de Avilés, Fontenova de Tapia de Casariego, La Paloma y Reija de Langreo, Picu Santufirme de Llanera y San Félix de Carreño Los frutos que van recogiendo en estos años de unión les permite ser optimista en cuanto a la captación de nuevos miembros, y fortalecer su participación de cara a un reconocimiento y dignificación, de la parte que a ellos les toca, de la cultura musical Asturiana. |